Modelos dominicanas triunfan ante racismo

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Unas cuantas trabas se interponían entre Lineisy Montero y una carrera de supermodelo. Para empezar, a ella no le interesaba. Es tímida. No le gusta maquillarse. Se caía al intentar caminar con tacones. Y en su natal República Dominicana, las chicas como ella generalmente no son consideradas bellas.

Montero era una muchacha de 14 años, flaca, morena, mucho más alta que sus compañeras de escuela, que siempre llevaba su cabello en un afro o pajón, como le llaman, despectivamente, al pelo crespo en su país. Un día, en un parque de diversiones de Santo Domingo, un misterioso hombre que la asustó al perseguirla por un largo rato, resultó ser un cazatalentos de una agencia de modelaje.

“El le dijo a mi mamá ‘mire su hija es alta y linda, puede ser modelo’ ”, recordó Montero, de 19 años de edad, en una entrevista reciente desde Nueva York, donde reside cuando no está trabajando en París. “Mami y yo lo miramos como que estaba loco. Mami le dio su teléfono, pero no le hicimos mucho caso. La verdad es que no le creímos”.

Cinco años después, Montero se ha convertido en una favorita de las pasarelas de las principales capitales de la moda, desfilando para importantes casas de alta costura. Luego de su debut con Prada, hace apenas nueve meses, se convirtió en la modelo más popular de la temporada de primavera de las semanas de la moda en Nueva York y París, que culminó recientemente. Fue la protagonista de artículos de publicaciones como Teen Vogue y Harper’s Bazaar, por ser la única modelo en la pasarela de Prada de febrero en llevar un afro, algo que no se veía en años y que “desató una ola de entusiasmo en las redes sociales,” como lo describe The Guardian.

Montero pertenece a un grupo de mujeres dominicanas que han tomado auge en el mundo del modelaje internacional, desafiando los estándares de belleza eurocéntricos de su propio país y la criticada falta de diversidad en la industria de la moda en general. Son parte de un boom similar al del reclutamiento de peloteros dominicanos para las grandes ligas en las últimas décadas.
En un artículo en su página web, la revista Vogue, la llamada biblia de la moda, declaró en octubre que las top models más populares del momento son de la isla caribeña, con el título Olvídense de Brasil –las modelos de las que todo el mundo está hablando ahora vienen de República Dominicana. De las cinco chicas incluidas en la lista de Vogue, cuatro son negras.

“Lamentablemente, en nuestro país aún hay mucho racismo, y a estas chicas en muchos casos les han negado oportunidades, han sido discriminadas… se tienen que ir para triunfar en su carrera. Es el típico caso de que nadie es profeta en su tierra”, dijo Carlos Lamarche, un periodista dominicano y experto en moda, radicado en Nueva York.
Los visionarios

Lanzar en las pasarelas mundiales a muchachas como Montero ha sido un proyecto de más de una década, que iniciaron un pequeño grupo de agentes de modelos a quienes Lamarche describe como “visionarios”, entre ellos Sandro Guzmán, Socrates McKinney y Luis Menieur. Este ultimo descubrió hace unos 10 años, caminando por el malecón de Santo Domingo, a Arlenis Sosa, quien actualmente es la modelo dominicana más reconocida, y cuya imagen adorna campañas publicitarias de Lancôme, H&M y Victoria’s Secret.
“Ellos tuvieron la visión de buscar este tipo de belleza que no era apreciado. Muchas veces han invertido de su propio dinero para clases de modelaje y de inglés, tratamientos de piel, asesoría de imagen, porque son muchachas muy humildes que de otra forma no habrían podido incursionar en el mundo del modelaje”, explicó Lamarche, quien está produciendo el documental Dominicana que contará las historias de éxitos y frustraciones de las top models, y se estrenará a principio del 2017.

“Este movimiento apenas está tomando fuerza. Lo comparo con la industria del béisbol en la República Dominicana”, agregó Lamarche. “Con unas dinámicas más interesantes aun, porque la pelota es algo masculino, de fuerza, y entonces no se le da tanta importancia a la imagen de los peloteros. En comparación con las modelos, que están directamente ligadas a la industria de la belleza”.

De acuerdo con Guzmán, de la agencia Ossygeno Models Management, que descubrió a Montero, una de las tareas más difíciles es convencer a las chicas de que son bellas.

“Imagínate el trabajo que tenemos que hacer para que ellas mismas entiendan que sus características, su color de piel, sus cejas naturales, su cabello afro, es bonito y que lo deben mantener así”, contó Guzmán, quien trabaja en la industria de la moda desde hace más de 20 años, en entrevista telefónica desde Santo Domingo. “Muchas entran a las clases [de modelaje]con el pelo recogido y se lo sueltan aquí. Cuando les pregunto que por qué hacen eso, me dicen que no pueden salir de sus barrios con los cabellos así, porque las vocean y se ríen de ellas”.

Montero siempre ha preferido llevar su cabello natural, y por ello fue víctima de burlas en la escuela secundaria.

“Imagínate yo flaca, alta, con unas canillas, como dicen [a las piernas flacas]y con este pajón. ¡Qué no me decían!”, recordó Lineisy.

“Son víctimas de bullying, les dicen ‘palo de tumbar mango’, Olivia la de Popeye”, dijo Lamarche. “Pasan por un largo proceso de aceptación y amor propio para proyectar la imagen de seguridad y soltura que ves en las pasarelas. Y eso es inspirador”.

Orígenes humildes
Rose Cordero tenía 14 años cuando Guzmán la vio saliendo del Centro Olímpico de Santo Domingo, donde la chica practicaba voleibol. Guzmán estacionó su auto y corrió detrás de ella por un rato, gritándole que se detuviera.

“Agarré una piedra de la acera, la puse en mi mochila y dije, ‘déjame ver que es lo que quiere este hombre’ ”, contó Cordero, entre risas, durante una entrevista telefónica desde su casa en Nueva York. “Me dijo que yo podía ser modelo pero no lo creí. Tú sabes cómo son las cosas allá “en República Dominicana”, con los abusos y la prostitución. Hay muchos peligros”.

Al notar la resistencia de Cordero, Guzmán le entregó una tarjeta de presentación y le pidió que hablara con su madre y que contactaran a su agencia.69104b1c1b6edaf0_arlenis_cover

La reacción de Cordero es común entre otras chicas, de acuerdo con Guzmán. El agente entiende que su propuesta de convertir a una muchacha humilde en modelo se puede prestar a malas interpretaciones y por eso inicialmente trata de establecer confianza con los padres.

“En el pasado la industria tenía mala reputación porque hay personas que se han hecho pasar por agentes de moda para abusar de muchachas que buscan un mejor futuro”, dijo Guzmán. “Hemos trabajado muy duro para que los padres confíen en nosotros y para que entiendan cómo funciona el proceso”.

Pasó un año para que Cordero llamara a la agencia de Guzmán, luego de que su tía viera al cazatalentos en una entrevista en la televisión.

“Mi tía me dijo: ‘Muchacha, pero es de verdad, vamos a llamar, que esto te puede cambiar la vida’ ”, contó Cordero, quien tiene 22 años y una hija de tres, y creció en un antiguo batey en las afueras de Santo Domingo. “Fuimos donde la vecina que tenía teléfono y al otro día nos presentamos en la agencia”.
En la portada de ‘Vogue París’
Unos meses después Codero ya estaba desfilando en Nueva York. Con 16 años de edad, hizo historia en marzo del 2010 cuando su rostro engalanó la portada de Vogue París. Ella está en las menos de una docena de mujeres negras que han aparecido en la carátula de la revista más importante de la moda, en sus 95 años de existencia.

“Vi que estaban editando la foto y pusieron en mi rostro la palabra ‘Vo – gué’ pero no significó nada para mí en ese momento”, dijo Rose, que no conocía bien la revista. “Después que terminó el shooting [sección de fotos] yo llamé a mi agente en Nueva York, Peter Cedeño, y entonces me dijo que esa era la revista más importante y que de ahí en adelante mi vida cambiaría. Yo estaba bajando una escalera y me caí de los nervios, se me aflojaron las rodillas”.

Ahora Cordero, quien dijo que siente que ya ha logrado sus metas en el mundo de la moda, quiere estudiar medicina en una universidad de Nueva York y planea traer a su familia desde Santo Domingo.

Montero es la mayor de tres hermanos y su madre, Enercida Feliz, limpia casas en Santo Domingo. Feliz suspendió sus estudios a tiempo parcial en la universidad para subsidiar, en parte, la carrera de su hija. Ahora Montero quiere cumplir el sueño de construir una vivienda y abrir un restaurante para su familia.

Guzmán dijo que, aunque las agencias becan a las muchachas de menos recursos, la preparación representa un sacrificio para las familias ilusionadas con que sus hijas tengan éxito en otros países. A veces el esfuerzo se convierte en frustración para las familias cuyas hijas no logran el éxito y regresan poco después, con las manos vacías.

“Cuando le digo a una familia que le firmaron a su hija, ellos creen que nos van a entregar un cheque, porque así es con los peloteros”, explicó Guzmán. “Pero, a diferencia del béisbol, en el modelaje lo que eso significa es que encontramos una agencia internacional que está dispuesta a representar a la chica y hacerle una visa de trabajo. En realidad, no empiezan a ganar dinero hasta que han conseguido varios contratos”.

Fuente: almomento.net/modelos-dominicanas

 

 

 

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