Origen de la composición social y étnica en el Caribe

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La composición social y étnica de algunas Islas del Caribe fue el producto de diferentes grupos étnicos y clases sociales, siendo los españoles el grupo étnico con mayor protagonismo en el proceso de colonización de la isla de La Española, cuba y Puerto Rico, donde impusieron el idioma castellano y la religión católica, a través de la asimilación forzosa.

 
La práctica de los frailes españoles y portugueses en las Islas caribeñas fue la de satanizar todo lo que sea expresión del pueblo esclavizado, no representads en las costumbres y usanzas Europeas (sobre todo españolas), los frailes satanizaban la música afro-americana (o afro-antillana) no por ser inspirada por Satán, sino porque no representaba la “identidad española”, sino por todo lo contrario, representaba todo lo que los españoles de la época querían destruir en América, cualquier tipo de identidad africana o autóctona del Indígena americano.

La sociedad integra con mayor facilidad los valores socio culturales de la clase dominante y  la composición social y étnica en el Caribe fue el resultado de estos valores , por la cual algunos historiadores lo ven como una imposicion cultural por la clase esclavista de la epoca. La sociedad hispano caribeña de la época colonial se divide en castas o estamentos que “se distinguen entre sí básicamente por el color de la piel”, diferencias que perpetúan el privilegios para unos pocos.

Existen tres estamentos bien definidos: el de los blancos, el de los mulatos y el de los negros que, aunque permiten cierto grado de movilidad vertical dentro de un mismo estamento, “los blancos, ricos o pobres, eran considerados superiores”, mientras que “el mulato era un mal nacido no solamente por ser hijo del pecado… sino además por ser descendiente de esclavos”; el último eslabón en la cadena.

Un elemento que contribuye a la aceptación social de la actitud racial en la Española, fue la distribución desigual de las riquezas, el trabajo y la raza. El mayor poder político y económico, estaban en manos de los españoles procedente de España. Junto a ellos, pero con menor influencia política, estaban los criollos: españoles nacido en la isla Española que generalmente eran latifundistas y tenían pleno acceso a la educación.

En el estrato medio, casi siempre artesanos o pequeños propietarios de tierras, estaban los mestizos: estos eran una mezcla de indígena y español. En escala descendiente había un gran número de otras “castas” o mezclas raciales: mulatos (negro y español), zambos (negro e indígena), etc. Al finar solo quedan lo que hacían los trabajos más duros en las minas y la agricultura, estaban los esclavos africanos.

Esta desigualdad en las riquezas entre las diferentes razas, creo divisiones sociales entre las misma clase sociales, creando preferencia entre una raza y otra. La mujer para obtener una mejor posición social y económica en la clases élite de la época, influencia por la relación que existía entre riqueza y el color de la piel, a la hora de escoger parejas.

La mujer criolla de piel blanca tenia como preferencia a los españoles procedente de España por su poder económico y político, en deprimente de los españoles criollos. La mujer mulata de piel clara tenia preferencia por el español criollo de raza blanca, la mujer negra tenia preferencia por el mulato con la piel clara y su mejor posición social.

 
Este estilo de preferencia también se extendió entre los zambos y los negros, donde el color de la piel de los negro esclavos se convirtió en un factor negativo a la hora de elegir pareja, dado la baja posición que ocupaban en al sociedad. La relación que existe entre el color de la piel y la posición económica de la personas todavía es parte de la cultura en algunas de las islas del Caribe, a la hora de escoger parejas. En el Dominicano sigue prevaleciendo hasta la fecha, el mismo patrón de conducta mental que asocia la raza blanca con la riqueza y el poder, en perjuicio del la raza negra que lo mira solo como sinónimo de pobreza y estupidez.

Esta mezcla marca una diferencia fundamental en las relaciones entre grupos étnicos en estos países, y muchos latinoamericanos afirman con orgullo que no son racistas. Sin embargo, la mentalidad hispanista o europea, que privilegia los valores, costumbres y tipos fisonómicos caucásicos, ha mirado con desprecio las tradiciones africanas y las poblaciones de piel oscura.

 

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